La ceremonia japonesa del té

El té es la segunda bebida más consumida del mundo tras el agua. Sus propiedades, cien por cien naturales, lo convierten en una alternativa perfecta para todas aquellas personas a las que no les gusta tomar café por las mañanas.

Esta bebida milenaria empezó a consumirse en China hacia el 250 A.C. Tradicionalmente, se utilizaban las hojas del té para dar buen sabor al agua hervida. Los monjes budistas fueron los responsables de su expansión en Asia, introduciéndolo en Japón en el siglo IX.

La ceremonia del té japonesa, conocida como Chanoyu o Chadō, se considera un arte. La ceremonia es un ritual de reflexión y autoconocimiento y consiste, a grandes rasgos, en servir té verde matcha siguiendo un estricto protocolo. Su objetivo es la creación de una atmósfera especial, íntima y serena en la que los participantes saborean el té mientras admiran obras de arte, casi siempre relacionadas con la naturaleza. Un lugar donde olvidar todos los objetos materiales y purificar el alma.

Todos los utensilios usados durante la ceremonia tienen una doble función: decorativa y funcional. Atrás no se queda el espacio donde se realiza. Las famosas casas del té cuentan con sencillas decoraciones, fuentes de agua y un jardín repleto de plantas, flores y árboles cuyo cuidado y disposición está dispuesto de forma totalmente planificada.

Parece una ceremonia sencilla, pero si se realiza correctamente, puede durar hasta cuatro horas.

Esta ceremonia se divide en cuatro fases:

Primera fase

Esta fase consta de una comida y en ella no se bebe té. El maestro de ceremonias acompaña a los participantes hacia la casa del té, pasando por el jardín. Allí se lavan las manos y se enjuagan la boca en la fuente. En el interior de la casa, los participantes se arrodillan ante el altar. El maestro de ceremonias sirve una comida ligera que culmina con un postre dulce.

Segunda fase

Tras la comida, el maestro indica a los participantes que se retiren al jardín que rodea la casa del té. El maestro aprovecha para preparar la siguiente fase, que se inicia con el sonido de un gong. Los participantes deben volver a lavarse en la fuente antes de entrar en la casa.

Tercera fase

Los participantes se arrodillan en el interior. Los recipientes para el té ya están colocados en su sitio. El maestro de ceremonias prepara el té espeso, uno de los participantes coge uno de los cuencos. Toma un sorbo, de forma pausada saborea y alaba el té, toma un par de sorbos más. Limpia la parte del cuenco que ha tocado con los labios y lo pasa a otro compañero que repite sus acciones.

Cuarta fase

La última fase comienza cuando el cuenco vuelve al maestro de ceremonias. El té se prepara de forma individual para cada participante que deben beber su cuenco entero. En esta fase el té es té verde claro. Una vez que todos los participantes han acabado de beber, el maestro limpia los cuencos y saca los utensilios de la sala. Finalmente, hace una reverencia indicando que la ceremonia ha terminado. Los participantes pueden abandonar la sala.

La ceremonia del té transporta a sus participantes a un estado de armonía, pureza y tranquilidad sin límites, muy parecido al que se puede conseguir con nuestra gran variedad de tés.

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